2. En un ecosistema de monedas complementarias

2.3. Características

2.3.2. El proceso de emisión

Independientemente de la tipología y del ámbito de actuación principal al que pretenda dar respuesta, las monedas complementarias pueden tener diferentes procesos de creación o emisión monetaria.

  • Monedas basadas en un crédito compartido. Es el caso de los sistemas de crédito mutuo, los bancos de tiempos y los mercados de trueque. En estos casos, la moneda representa una deuda de intercambio con otros miembros de la misma comunidad, computándose como un haber o saldo positivo del miembro que ofrece el producto o servicio, y un debe o saldo negativo del miembro que lo recibe.
  • Monedas respaldadas por dinero de curso oficial. Se trata de la modalidad más sencilla y solvente de implementar, puesto que cuenta con la confianza generalizada en el valor del dinero convencional. El proceso se inicia teniendo que adquirir o apoyar la emisión monetaria con un fondo en moneda de curso oficial, utilizándose en un determinado ámbito territorial, generalmente local o comarcal, entre los actores económicos que participan del sistema. Uno de los criterios de viabilidad para los comercios es que estas monedas suelen ser posteriormente intercambiables en moneda de curso oficial, a menudo con un porcentaje de penalización por liquidación que sirve para la sostenibilidad del sistema.
  • Monedas fiduciarias. Se trata de valores de cambio creados sin ningún tipo de respaldo e introducidos en un circuito para ser empleados como medio de intercambio de bienes y servicios. En este caso los participantes reciben una cantidad idéntica al registrarse en el sistema, o bien periódicamente en forma de renta básica, entre otros.
  • Monedas respaldadas por bienes. Se emiten respaldadas por un determinado bien, y atendiendo a la existencia de éste en cantidad suficiente. Así por ejemplo, la energía eléctrica, los productos en stock no vendidos por parte de una empresa, o la producción agrícola de un colectivo, entre otros. Es un sistema poco empleado en el Estado español y, en general, ajeno a las posibilidades de intervención de los actores públicos.
  • Monedas emitidas como deuda. Se respalda la moneda como bono para la financiación de determinados proyectos. La moneda actúa como documento diferido de cobro de un depósito inicial en dinero de curso oficial, y circula entre los actores que aceptan la confianza en esta deuda. El cobro se puede llevar a cabo finalmente tanto en bienes o servicios, como recuperando la aportación inicial en la moneda de curso oficial. Es una modalidad que puede tener sentido plantear en el caso de la financiación de administraciones locales muy endeudadas que necesiten hacer frente a exigencias de liquidez o proyectos comunitarios.